Por: Jessica Garzón.
Somos unos seres terribles a la hora de tratar con animales. En el caso de los toros, los maltramos hasta saciarnos, sólo para poder sacar unos pañuelitos y darle al torero las orejas y el rabo, que casi siempre son cortadas al animal antes de morir, cuando agoniza, para luego sacar a hombros al hombre o mejor monstruo que fue capaz de hacer tal hazaña, o mejor dicho, tal vergüenza y a eso le llamamos "Deporte".

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